Posteriormente el niño queda libre de conflictos y capaz de actualizar todos sus potenciales.
La madre y/o padre pueden confiar en su papel de padres y adquieren seguridad en la relación y manejo de sus hijos, lo cual es necesario para un desarrollo adecuado de la personalidad de los niños.
La terapia de contención es recomendable además en los siguientes casos: miedos de todo tipo, autismo, inseguridad, dificultades para relacionarse, trastornos de sueño y de la alimentación, agresividad, celos entre hermanos, hiperactividad, enuresis, encopresis, trastornos psicosomáticos (neurodermatitis, asma, frecuentes cuadros infecciosos etc.) |

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